La creciente distancia en la relación entre Julieta y su esposo Daniel Abad aumenta aún más con el encuentro casual de Julieta con Iván, con quien comparte sus traumas personales; el estar bajo la sombra de la fama internacional de gran músico clásico de su marido, con quien coincide cada vez menos, puesto que él prioriza su carrera profesional.

La película dirigida por Alejandro Sugich, nos muestra una adaptación de la novela “Las noches blancas” de Fiódor Dostoyevski, con guión de David Villegas.

La atención y el ser escuchada acercan a Julieta y a Iván, a quien su esposo ha dejado plantada en el aeropuerto de México, mostrándonos una historia de amor a través de la música de una chelista insegura de sus habilidades como tal, y de un DJ caza sonidos, quien se encuentra en búsqueda de capturar los sonidos ignorados por casi todos, al tratar ayudarla pasan el día juntos y se van acercando cada vez más.

Una historia que nos invita a apreciar y enamorarnos de lo cotidiano, del sonido del agua al caer en una fuente, el cantar de los pájaros, el martillo de un zapatero; de lo sencillo, elementos que son parte del guión y que son parte importante de su atractivo.

La oferta que le da título al filme, se rompe rápidamente por parte del enamoradizo Iván al ayudar a Julieta a salir de su falta de afinación, no sólo musical, sino sobre la manera de enfrentar la vida, a la par de enfrentar sus propios miedos a ser herido, a ser parte del sonido de la vida y no sólo un espectador que los graba. Si no compras un boleto, nunca vas a ganar la lotería.

La cinta es protagonizada por la española Natalia Varela (Julieta) Alfonso Dosal (Iván) y Alfonso André (Daniel Abad).